Esteban Monge: Material Sensible
Por Kattia Muñoz B.
(Artículo publicado en la Revista Ojo y en la página del Club de Libros, en febrero de 2004)
Esteban Monge tiene un ángel de luz. Su voz, su guitarra y sus letras nos conducen a un viaje por el mundo de las emociones, pero esta travesía no la hacemos solos, porque a nuestro lado hay otras gentes, otros afectos, otras necesidades que nos gritan “la verdad de los hombres está en los sueños”. Es un compositor bastante joven con letras maduras. Le canta al amor, a la esperanza y es incisivo cuando retrata la materialización, la estupidez y el engaño. Ha vivido aquí toda la vida, tiene grabados dos discos, suena en la radio y en los conciertos, pero todavía es poco escuchado por esta tierra. Por eso está aquí, para hablar de la vida, de su nuevo disco y de sus últimas presentaciones en Costa Rica, antes de partir a Francia con la férrea convicción de abrir otras puertas que le permitan seguir la travesía de la vida.
“En este preciso instante me comprometo a darle vueltas al universo, sin dirección y errante, a derrotar al tiempo, a competir con nadie, a desplegar mi infancia sobre tu tarde a combatir molinos a compartir y a darme a la labor de ser, como el carbunco alado, luz alumbrante” De la canción “Juramento”.
Desde niño su anhelo fue la música. A los seis años estaba sentado en una banca de la iglesia de Llorente de Tibás y cuando el sacerdote leyó los anuncios de la semana Esteban definió su vida. “Anunciaron que un coro –que hoy es Café Coral- iba a realizar audiciones para conformar el coro de la iglesia. Hice la prueba, la gané y me quedé con ellos hasta que tenía once o doce años. Primero cantaba, poco a poco empecé a acompañarlos con la guitarra, y a los 13 empecé a componer canciones”.
En una presentación en el Teatro Popular Melico Salazar, descubrió la existencia de Luis Angel Castro y que había un señor que se llamaba Adrián Goizueta y que tenía un grupo Experimental. “ Cuando escuché a Luis Angel Castro me dije: “eso es lo que yo quiero hacer, quiero decir cosas a través de la música”. Canciones como “Puerto Viejo” y “Doña Joaquina” las recuerdo con cariño. Tanto me impactó, que ese fue el primer casette que compré con mis ahorros. Nunca imaginé que la vida me iba a dar la posibilidad de cantar con él a dúo. Por eso, siento que la vida me ha ido dando posibilidades, sin forzar las cosas”.
“...Y soy la necesidad de ser yo mismo, de sumergirme en lo distinto, lo diferente que converge en medio de la gente sólo así me hago real, sólo así me hago verdad” de “Pequeña canción para uno mismo”.
Empezó a escribir como un desahogo. Sus letras ventilan confusiones, sentimientos, inquietudes que en algún momento Esteban creyó que le pertenecían, pero poco a poco esas vivencias dejaron de ser suyas pues pasaron a ser patrimonio de su público. “Yo creía que mis asuntos personales solo me interesaban a mi, no pensé que otras personas se identificarían con eso. El público siempre me devuelve cosas bonitas: el aplauso, ver a la gente que llega a un concierto o a una peña porque quiere escucharte. No tenés idea la sensación que me produjo llegar a una peña y escuchar que se sabían mis canciones, no lo podía creer”. “En ese sentido uno va madurando, al principio empezaba los conciertos emocionalmente estable, durante la presentación alcanzaba niveles de euforia y después bajaba totalmente el estado de ánimo. De alguna manera, la música me funcionaba como un refugio cuando escribía y como un escape en las presentaciones. Ahora canalizo esas emociones, hay una equilibrio en el plano personal que si bien sube y baja, no me desequilibra”. La Universidad de Costa Rica lo vio crecer como músico. No porque estudiara en la facultad, pues su talento no se rozó con la academia, sino que fue allí donde empezó a participar en las peñas culturales, se convirtió en el músico de cabecera para todas las actividades estudiantiles. Su campo de acción se fue ampliando y llegó a Semana Universitaria, al Festival Cultural Amubis, y de después vinieron los discos y las canciones. “No trabajo para vender discos, lo mío es más interno, necesito decir cosas y lo hago a través de mis canciones. Los discos vivieron después, porque la gente creyó en mi”. “Cuando surgió Radio U me invitaron a cantar. Llegué con la guitarra, entré en el estudio y lo que pasó allí fue totalmente espontáneo. Alberto Zúñiga, que era el jefe de programación, me dijo que quería grabar mis canciones para la radio. Yo grabé pero nunca imaginé que me iban a programar, me emocioné muchísimo cuando escuché una canción mía en la radio. La gente empezó a llamar para pedir “Una canción perfecta”.
“Llueve sin piedad. Llueve y parece ser el final; llueve y, aún más, llueve hasta cuando no es invierno, pareciera que el tiempo me indica que mi estación no vendrá Llueve, por qué será que el viento esculpe un lamento...” De “Una canción perfecta”
“Esa fue la primera canción que compuse y que sentía digna de ser escuchada en la radio. No es que tuviera temor al rechazo o dudara de la calidad del material, lo que pasa es que en esta canción logré extraer cosas personales. En ese momento necesitaba comunicar cosas muy valiosas para mi y en “Una canción perfecta” lo logré”. “Me gusta que la letra me sorprenda. No planeo, me siento a componer y allí salen las cosas. Nunca me voy a dormir si la composición no está terminada. No soy un compositor rígido, hay épocas para componer y otras que no, pero siempre durante la noche, porque soy noctámbulo. En la noche hay más calma y eso me permite entrar en otro estado”. Las letras de sus canciones tienen múltiples interpretaciones: para algunos es un homenaje a la vida, otros prefieren dedicar estas canciones a su pareja y hasta emisoras de corte religioso solicitan estos discos para tenerlos en programación. “Las letras tienen un sentido para mi, pero la gente las interpreta de acuerdo a sus vivencias personales y de su entorno. La poesía, el arte tiene otra lógica que puede llegar a cualquiera, y las interpretaciones dependen de los códigos que el oyente maneje. Lo que predomina en mis letras es la necesidad de ser yo mismo. En medio de una sociedad donde todo es apariencia yo prefiero la autenticidad”. “Actualmente asumo la vida como un viaje. Es una salida del útero, exponerme a la intemperie, es lo que quiero buscar en el plano personal y es lo que expreso en mis letras. Esos desprendimientos emocionales son dolorosas pero necesarios, pues en ocasiones lo llevaban a vivir en dualidad: el Esteban artista vrs el Esteban abogado; la necesidad de libertad vrs el cariño de una familia de corte tradicional. “En ese sentido estoy viviendo un segundo parto, doloroso. La necesidad de buscar independencia produce momentos de tensión y de fricción con mi familia, pero siempre existe esa gran cuota de respeto y de cariño”. “Durante varios años de mi vida tuve miedo que el Esteban abogado amenazara al artista, pero ahora estoy tranquilo porque veo que puedo realizar las dos cosas. Para mi lo más importante es la música, esta faceta viene conmigo pero es muy difícil vivir de esto. Por eso, trabajo medio tiempo con una Organización no Gubernamental (ONG) en el tema de Derecho Ambiental. Viajo a la comunidad de Los Santos con la intención de crear una Zona de Área Silvestre Protegida, es un trabajo más logístico que legal”. “Quiero estudiar filosofía de manera sistemática, he sentido mucho gusto por la lectura académica, por ejemplo Marcusse. Ahora dedico tiempo a la literatura con autores como Saramago, Eduardo Galeano y Julio Cortázar. Además, leo mucho sobre el psicoanálisis”.
“Bienvenida la esperanza
en tiempos en que parece que todo se desvanece en el aire y nos acechan fantasmas cuerpos vacíos sin alma hijos del dios capital. Bienvenidas las canciones mariposas de colores asesinas de tristezas que ha parido la belleza...” de “Acércate”
Tiene dos discos: el primero “Verdad Infinita” que surgió por la necesidad de recopilar el material; el segundo “Por el tiempo y el espacio” es más pretencioso porque salió del estudio para hacer la grabación en vivo, en dos conciertos que convocaron al público al Teatro 1887. Aquí no hay trucos, lo que escuchamos en el compacto es lo que sucedió en el concierto: se pensaba que el disco estaría compuesto por unas 14 canciones, pero el compositor, los músicos y el público se confabularon para grabar 19. “El primer disco me demostró que lo etéreo es palpable, porque materialicé mi necesidad de comunicarme. En el segundo recurrí a María Pretiz en el piano, a Roy Coto en el bajo, Momo Valverde en la percusión y Jonatan Albuja en las flautas, porque buscaba algo más acústico, más limpio”. “Lo mío es un proyecto individual, primero por la necesidad personal y, además, porque es más fácil acomodarme a las presentaciones sólo que andar viajando con una banda. Los músicos tienen otras necesidades, andan matando chivos para ganar dinero y no funciono así. Pero es muy importante contar con el apoyo de ellos, porque soy autodidacta. Por lo general llego hasta un nivel y son esos profesionales de la música los que me dan las herramientas para crecer, me abren un abanico de posibilidades y se enriquece la calidad con el aporte de estas otras gentes”. Nadie imaginaba el talento de este muchacho que empezó a ganarse un espacio interpretando la música de Silvio Rodríguez. Era “El Silvio tico”, que poco a poco fue despegando hasta encontrar su propuesta y su estilo. “No quería imitar a Silvio, lo que pasa es que me inspiraban sus letras y tenemos un timbre de voz muy parecido, por eso sonaba casi igual. Pero también canté música de Serrat, de Luis Eduardo Aute, hasta que fui encontrando mi propuesta. Ahora me gusta escuchar autores franceses como Jean Jacques Goldman”. Su propuesta es profesional, “verdadera”, pero no encuentra eco en los medios comerciales, quizá porque hay valores que no pasan por lo mercantil. Las emisoras comerciales condicionan el oído del oyente, nos empalagan con más de lo mismo. “Los medios de comunicación dicen que a la gente no le interesa y resulta que me presento en Puntarenas, en Los Santos, en Cartago, en el Festival Amubis, en conciertos, y hay bastante público que se interesa, que canta mis canciones”. “Una vez estuve sonando en una de las principales radios de rock y alguno que otro llamaba para pedir mis canciones. Eso quiere decir que a la gente le interesa, lo que pasa es que a las distribuidoras y a las radios les resulta más económico programar lo que está de moda antes de apoyar lo nacional”. Esteban se nos va. En agosto lo vamos a perder por un año, pues viajará a Francia gracias a un proyecto de la Agencia de Cooperación. “El viaje es para ir a estudiar, pero voy a aprovechar para ganarme un espacio en la música. He recorrido Centroamérica y ahora voy a Europa a probar suerte. Costa Rica es un país pequeño, se han agotado muchos de los espacios. Yo abrí un espacio en las peñas culturales, en los cafés, en los bares, pero ahora quiero buscar nuevas oportunidades”. Este nuevo disco demandó una inversión $6.000 para un tiraje de 1000 ejemplares y fue posible gracias al aporte económico de la Alianza Francesa, Hivos y el Centro Cultural y de Cooperación de la Embajada de Francia. “La venta es como cuenta gotas porque dura entre año y medio o dos años en el mercado. Hasta ahora lo distribuye Intempo, pero la venta fuerte se da en los conciertos”.
“BAJO LA LUPA”. Alberto Zúñiga es un amplio conocedor de la música y, en especial, de la música nacional. Brindó un espacio a los músicos nacionales cuando fue jefe de programación de Radio U y actualmente es el crítico musical más serio. Dicen los que lo conocen que en materia musical lo que dice “Beto” es “santa palabra”.
- Fuiste uno de los primeros en escuchar a Esteban Monge en Radio U. ¿Por qué lo estimuló para grabar un disco? Me interesó primero por que había una clara referencia con respecto al cantante cubano Silvio Rodríguez y, en cierto modo, eso jalaba gente. Pero además percibí un gran talento, sobre todo en la composición y en la creación literaria. En aquellos tiempos Esteban era un joven interesado en cantar cosas diferentes y tenía muchas canciones de Silvio en su repertorio, poco a poco fue entendiendo que su principal valor era el aporte personal, su propia creación. En aquel año de 1996, cuando empezó Radio U, las canciones de Silvio Rodríguez no eran muy escuchadas en términos masivos, de hecho, de los 12 primeros cabineros que elegí para trabajar, solo uno conocía al cubano. Ese detalle me asustó mucho pues la educación musical de esa generación se basaba en música en español, muy pero muy comercial (Proyecto Uno, DLG, Ilegales)y nos dimos a la tarea de organizar varios recitales o peñas donde llevamos a José Capmany con su guitarra y chavalitos como Esteban. Esteban tiene letras muy buenas y crea melodías originales muy agradables al oído, sus canciones gustan y sobre todo su forma de ser. Es un artista honesto y le interesan una serie de valores que a la gente le gusta que le estén recordando, es en todo caso, una de las funciones de la canción no comercial.
-¿Tiene público este tipo de música en Costa Rica? No solo en Costa Rica, este tipo de canción o producciónmusical tiene una gran aceptación en los países de habla hispana. La imagen del cantautor está muy apegada a la idea romántica del bohemio, que le canta al amor y a la vida de una manera poética, muy sensible y muy íntima. Yo prefiero llamar a esa producción como la Canción Intimista, pues si lo dejamos solo en trova se puede reducir a un tipo de canción donde la influencia política es muy fuerte. El término Nueva Trova ya no es el apropiado porque el adjetivo pierde sentido con el paso del tiempo y ya no estamos hablando de algo nuevo.
ESTEBAN EN CONCIERTO
Durante este mes, Esteban Monge participará en dos eventos de relevancia internacional: primero en el marco del “Pre-dialógo del Foro Universal de las Culturas”, que se realizará en el Teatro Popular Melico Salazar, y contará con la presencia de visitas relevantes como los “premios Nobel” en las diferentes áreas. Este acto es la antesala del Foro que se efectuará en Barcelona, España; y que incluye un “Festival Mundial de la Juventud” donde se gestiona la participación del costarricense. El otro evento es la inauguración del Simposio Mundial de Expertos en Conservación de Tortugas Marinas, el cual se efectuará en Costa Rica a partir del día 24 de febrero y contará con la presencia de más de 1000 especialistas de todo el mundo.
PARA TODO PUBLICO: Día: Sábado 21 de febrero Lugar: En el Festival de Verano, organizado por la Municipalidad de San José, en el Parque Morazán.
Entrada: Libre
Día: Sábado 28
Lugar: Bar-Galería Shakespeare, contiguo a la Sala Garbo, Paseo Colón.
Hora: 9 de la noche.
Entrada: ¢700.
Y, si prefieren el disco, se puede conseguir a ¢6000 en Librería Claraluna, Librería Universal o Vértigo. O visite www.geocities.com/estebanmonge o www.puedosercancion.8m.com
Publicado en la página del Club de Libros y en el periódico OJO
Febrero de 2004