Esteban Monge le sacó aplausos al Palacio
ANA MARÍA PARRA | aparra@nacion.com
(Publicado en La Nación del 3 de marzo de 2008)
De la pequeñez de los bares a un Palacio de los Deportes, cargadísimo, hasta sumar unas 7.000 personas hay mucha distancia.
Sin embargo, ni a Esteban Monge le temblaron las rodillas ni al gentío las manos para llenar al telonero costarricense de aplausos.
Cuando a las 7:40 p. m. una voz en off anunció su entrada al escenario, gritos y aplausos generosos dieron ánimos al joven exponente de la Nueva Canción Costarricense.
Sin más armas que su voz, su estampa de pie frente al micrófono, una guitarra acústica y una armónica que sacó en unas dos canciones, el tico salió bien parado de su gran paso: abrirle a Mercedes Sosa, a La Negra que todos esperaban.
Un repaso por sus dos discos publicados, Verdad infinita y Por el tiempo y el espacio , más algo de un tercer álbum que prepara, fueron el repertorio con el que sacó uno que otro coro; y quien no se sabía sus canciones aplaudió con fuerza
Jugoso. De material sensible ; El niño ; Ser nube ser, ser viento y Buscándome fueron algunos de los títulos.
Y canción a canción, de la mano de la voz de Estaban, iban saliendo historias sobre el amor... ¿existe? Gracias a lo que de su boca salía era fácil reflexionar si había que ser como el viento ó... mejor como una nube que a la que a veces le da por hacer tormenta.
Las seis canciones con las que Esteban cumpliría su media hora oficial como telonero se quedaron cortas. Y desde la producción le indicaba que “siguiera” con la presentación.
“Él, mañana (ayer domingo) va a tocar en Nicaragua”, dijo Esteban y desde los primeros acordes el público captó en el aire a quien se refería: era Rabo de Nube ,... por tanto, Silvio Rodríguez.
Un par de canciones más y a las 8:27 se despedía con Acércate y un mar de aplausos sobre él.